LEGADO

Por Don Andrés Arata.

Cuando los aficionados de mi generación, los que nacimos entre los años treinta y los cincuenta del siglo pasado, comenzamos a interesarnos en el Caballo Peruano de Paso, ya existía la Asociación, y se había empezado una labor conjunta de selección, y de tecnificación, a partir de una raza en que imperaba la cría y selección empírica, más guiada por tradición y gustos personales que por técnicas zootécnicas modernas.

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También la Asociación, en sus primeros años, fue fundamental en unificar opiniones y términos, sobre las características, deseables o no, de nuestro caballo, y en hacerlas razonadas y lógicas.

El legado de los fundadores y su generación estaba definido: Una raza caballar con ejemplares bellos, funcionales, fuertes y rústicos, aunque de mejoramiento no muy difundido, sino centrado en criaderos de un grupo relativamente pequeño de aficionados.

La Raza no era en esos tiempos, lo suficientemente homogénea; pero la labor de la Asociación fue fructífera en mejorar esta condición.

Nuestra Asociación Nacional era, entonces, una institución pequeña; pero sólida, prestigiosa y muy activa.

En 1971, con el Ing. Carlos Luna de la Fuente, uno de nuestros fundadores y gran difusor de la afición entre sus alumnos de Agronomía, escribió un artículo para este Anuario que se tituló "El Mejoramiento del Caballo Peruano de Paso", y en él definimos como labor futura y más importante de la Asociación, cinco puntos:

  1. Continuar la labor de selección, para reafirmar las virtudes y características de la Raza.

En este aspecto, creo que los criadores asociados hemos trabajado bien, consiguiendo alta calidad en un gran número de ejemplares, que representa un alto porcentaje de la Raza.

  1. Mantenimiento de la fortaleza en la Raza: Si bien se ha incrementado mucho el número y diversidad de cabalgatas, creo que falta establecer pruebas que demuestren técnicamente el fondo de los animales, especialmente de los que se desea dedicar a la reproducción, y en lo posible lograr que estos exámenes sean obligatorios, sobre todo para los machos.
  2. Homogeneidad en el tipo de la Raza: En este aspecto, se ha logrado un gran avance. La Raza es ahora mucho más homogénea, y son raros los animales fuera de tipo.
  3. El cierre del Registro Genealógico: Esto se aconsejaba en 1971, y hace años se ha cumplido esa meta. Actualmente se conoce la procedencia de cada animal, por el Registro Genealógico y por las pruebas de ADN. La pureza de Raza está garantizada. Sin embargo estimo que todavía hay un exceso de padrillos en la Raza, que habría que ir reduciendo y a la vez, buscando los reproductores de más calidad y resistencia, y que sean probados trasmisores de sus calidades a sus descendientes. Gran ayuda para la cría es el uso de la inseminación artificial y del implante de embriones, técnicas ya establecidas, aceptadas y controladas por el Registro Genealógico, y que brindan al criador grandes facilidades para el éxito.
  4. Difusión del mejoramiento a la totalidad de la Raza: El Caballo Peruano de Paso, como toda la Ganadería y la Agricultura nacional, sufrió el embate de una reforma agraria irracional y anti técnica en la década de 1970. Al comienzo se perdieron muchos criaderos y excelentes ejemplares, que cayeron en manos de gente que no los valoró; pero la afición pudo más que este tropiezo; surgieron muchos criadores medianos y pequeños que se convirtieron en reductos, cada vez más numerosos, donde se mantuvo, se atesoró y se siguió trabajando por la Raza.

elias-cerutiA esto ha seguido una etapa de gran difusión de la cría y la afición, en todo el territorio nacional y también en el extranjero, y es importante hacer notar que esta gran cantidad de criadores, reconoce la preeminencia y el magisterio de la Asociación Nacional, dando a la cría solidez, y objetivos definidos y comunes.

En suma, el legado que dejamos, es una raza de caballos más homogénea, de ejemplares bellos y funcionales, y con una calidad de pisos muy mejorada. La crianza está muy tecnificada y controlada por el Registro Genealógico, que maneja la Asociación Nacional.

La Asociación, que ya no es un pequeño grupo de aficionados, sino mucho más grande, tiene el magisterio de la Raza, reconocido por todos en el Perú y el extranjero, y eso es importantísimo para mantener y controlar la calidad de la cría.

La Raza ha crecido en número y la calidad se ha difundido a un porcentaje muy grande de ejemplares.

Para las nuevas generaciones de criadores, quedarán muchas tareas, todas ellas gratas, porque son en bien del Caballo Peruano de Paso. La principal será asegurar los logros ya obtenidos; mantener la fuerza de la Raza, con cabalgatas y pruebas de resistencia, y hacerlo cada vez más técnicamente.

También será importante que se busque la mayor cantidad de usos para que nuestro caballo siga siendo herramienta de trabajo, de esparcimiento, de espectáculo, etc.

juancho - fitoPor cierto será fundamental mantener la vigencia y el prestigio de la Asociación que, desde su fundación, fue y es la herramienta de salvación y mejoramiento de la Raza, y para esto, lo único que se necesita es: humildad para saber escuchar y aprender, cierto desprendimiento, amistad y muchísima afición.

Será necesario en los años próximos, asegurar la permanencia de una actividad fundamental para el Caballo Peruano de Paso, que es la enfrenadura.

De un tiempo a esta parte los maestros enfrenadores de calidad son muy pocos respecto al crecimiento de la cría. Habrá que pensar en escuelas; pero también en incentivos que hagan interesante la participación de los enfrenadores y maestros en las pruebas preparadas para ellos en los concursos, y que hemos dado en colocar en los días de menos interés, quitándole la importancia que tienen.

Actualmente se ven muchos animales mal enfrenados, y el vicio de manejar las riendas a dos manos es una de sus consecuencias.

Creo que también habrá que normar las formas y medidas de las diferentes piezas del apero peruano típico, para conservar la tradición, la eficacia y la comodidad del mismo, y habrá que llegar a cierta oficialización que sólo se conceda a las piezas que cumplen las normas que se establezcan. Para esto ya hay puntos de partida importantes y casi definitorios, como la colección de aperos de Don José Musante Hurtado y el estudio de las piezas del apero peruano hecho por el gran aficionado José Antonio Dapelo Vargas.

Una última invocación es porque hagamos algo como Asociación, por las razas de caballos andinos; tal vez podamos guiar a sus criadores para que se asocien y definan qué tipo de caballo es el que crían y el que quieren criar, y puedan empezar una labor de selección y mejoramiento como la que hemos realizado los criadores asociados del Caballo Peruano de Paso.

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