CONFERENCIA OFRECIDA POR EL INGENIERO FERNANDO GRAÑA ELIZALDE.

CONFERENCIA OFRECIDA POR EL INGENIERO FERNANDO GRAÑA ELIZALDE.

 

(Fuente: Embajador Silencioso – Anuario 1969)

 

En el local de nuestra Asociación y ante un numeroso y selecto auditorio, el Ing. Fernando Graña Elizalde nos ofreció una interesante charla sobre el Caballo Peruano de Paso.

Ante todo, empezó por agradecer el nombramiento de que había sido objeto, nombramiento que dijo aceptarlo como una demostración ineludible e indiscutible, de la confianza que todos los criadores tienen en su criterio y en su persona. Manifestó que, si lo primero le halagaba, lo segundo lo enorgullecía.

Graña y Cascabel

Después de algunas consideraciones a manera de introducción, trataremos de extractar algunos párrafos interesantes de su charla.

Pero este es el gran interrogante, nosotros evidentemente tenemos el caballo por necesidad y por afición.

El caballo por necesidad no necesita ser sino un gran caballo de trabajo y pun-to. Con tener un animal que cubra grandes distancias, mucho tiempo, muchos años, y que sea fuerte, ha cumplido su misión. Pero al aficionado esto no le basta. El aficionado quiere que su caballo sea arrogante, que sea hermoso, que sea bello y que llame la atención al pasar. Esto nos gusta a los aficionados y es inútil que tratemos de decir que no, que por modestia no nos interesa mucho esto, será vanidad, pero es el amor del aficionado a su caballo.

De allí evidentemente surge una divergencia de criterios; uno puede acogerse a lo uno u a lo otro, tanto más tenga dentro de su criterio de hombre dispuesto a tener el caballo como herramienta simplemente, o como amor al caballo y afición. Entonces surge esta cosa, puede haber un caballo que sea simplemente un caballo de exhibición, un caballo de exposición, un caballo de término, arrogancia y una belleza extraordinaria, pero que no pueda cumplir la función del trabajo, porque le falta simple y llanamente dureza en sus miembros, rusticidad, musculatura, fuerza y por otra parte, puede también haber lo contrario, un caballo magnífico bajo esos aspectos pero simplemente un caballo insignificante, que no hace uno más que montarse en él y cubrir distancias, pero que no da el placer y orgullo que siente el jinete del caballo peruano al escuchar el piso de su animal y saber cómo va de arrogante, de bello, de hermoso.

Entonces hay inclusive gente muy preparada y mejor intencionada, que piensa debería diversificarse esto. Que debería haber un caballo de trabajo y un caballo de concurso. Yo, para mí tengo, que eso sería sumamente dañino, la destrucción de nuestro caballo peruano; porque entonces simplemente estaríamos creando unos caballos “rasca orejas”, muy hermosos y muy arrogantes, pero que no serían capaces de cumplir una función verdaderamente de caballo de silla, y lo contrario, que no necesito ni decirlo, el caballo insignificante que luciría mucho pero que no cumple su función. Y lo que pasaría lógicamente sería, que después de algún tiempo no faltaría un señor que tiene unos caballos fuertes y muy buenos, que querría darles el lujo de su arrogancia y de su desplazamiento, y utilizaría como semental un caballo de estos otros, que sería un caballo débil que va a malograr precisamente todo lo que habría conseguido este señor, como fortaleza y como duración en su caballo.

De manera que creo esto sería funesto para el caballo peruano. Pero si esta-mos de acuerdo en que queremos un solo caballo que reúna ambas cosas en la medida de lo posible, entonces tenemos que decir, bueno, ¿qué queremos?, ¿qué caballo queremos?, ¿cómo queremos que sea nuestro caballo ideal?, ese caballo que uno sueña. Yo diría, y esto desde luego es bastante complicado para definir:

Primero, condición “sine qua non”. Necesitamos un caballo de raza, un Caballo Peruano de Paso, un caballo amblador. Fundamentalmente. De allí tenemos que partir. Si no tenemos eso como base, no estamos hablando de nuestro caballo. Pero ese caballo de raza tiene que ser además un animal sano, un animal fuerte, tiene que ser cómodo, bello, arrogante y espectacular. Esto es lo que queremos, en resumen, de nuestro caballo. Yo diría, señores, que la primera etapa, felizmente, gracias a los esfuerzos de la Asociación y de todos los criadores, gracias al criterio y al valor de jurados que nos han antecedido, la primera etapa, o sea el Caballo Peruano de Paso, de raza de paso, es una etapa superada. Hoy en día se puede venir con la certeza de que todo animal que se presenta al concurso es un animal de raza de paso; ya no vienen caballos de otras razas eso es una etapa superada. Ha costado trabajo, ha habido ciertos problemas, pero eso se ha vencido.

Graña y sus vacas  Pero ahora yo creo que nos queda la segunda etapa en este escalamiento ascendente que tenemos para criar el Caballo Peruano de Paso ideal. Tenemos que superar la segunda etapa, o sea el caballo sano y fuerte, porque desgraciadamente, y aquí no hay que engañarse, nuestro caballo, en este momento, no es lo suficientemente fuerte.

  En otro momento de su conferencia, dijo: "Nosotros tenemos que dirigir nuestros esfuerzos   fundamentalmente en que el Caballo Peruano de Paso no sea un caballo de concurso, sino un caballo   completo de silla capaz de concursar, pero no un caballo de concurso capaz de caminar. Esta es mi   opinión y por eso quiero decir, y que nadie se llame a engaño, que en eso pienso por bien del Caballo   Peruano de Paso. Me sería mucho más fácil no serlo, pero lo seré por bien del Caballo Peruano de   Paso, y si hace 25 años hubo problemas cuando se desecharon caballos que tenían un piso espectacular   porque se sabía que tenían una sangre extraña, en este caso también es posible que se desechen   caballos que sean muy buenos camineros, pero que se sepa que su físico es deficiente.

  Esto quiero que quede bien claro, porque creo que esa es la función que nosotros tenemos que hacer. El segundo peldaño. Es este el caballo de verdad, capaz de caminar, que conserve sus manos sanas en el trabajo y capaz de trabajar mucho tiempo. Esto es indispensable y en esto dirigiremos nuestro esfuerzo".

Más adelante expresó: "Esas teorías, que el caballo es de paso y es suave, porque es débil de riñones, largo de cuartillas, pobre de posteriores y que se arrastra para caminar, yo no las comparto en absoluto. Creo que no hay ninguna razón para que un caballo tenga que ser débil de cuartos traseros para ser suave".

Graña y sus amigos

A continuación, indicó: "Una cosa muy importante es el temperamento del caballo. Si un caballo lo tiene, es capaz de caminar muy bien. Aun si tiene las masas musculares y la fortaleza suficiente para hacerlo, pero no tiene los deseos, después de un tiempo es un caballo apocado, un caballo que se apaga, que no va adelante".

Siguiendo su charla indicó: "Lo que más espectáculo da y lo que más arrogancia da es el término evidentemente. Entonces yo soy de los que creen que el término es absolutamente indispensable en el Caballo Peruano de Paso, porque es clásico. Eso es lo clásico y lo que representa al Caballo Nacional. Pero es preciso tener en cuenta que ese término no sea un término que obliga al caballo a pisar fuera de aplomos, o hacer cualquiera de esas cosas que van en desmedro de su duración y de su sanidad, entonces, el término es una cosa completamente favorable, pero no debemos llevarla a que sacrifique ni la suavidad, ni la duración del animal".