ACELERACION, IMPULSION Y CADENCIA - ACCELERATION, IMPETUS AND RHYTHM

ACELERACION, IMPULSION Y CADENCIA

Martín Hudtwalcker Pinilla.

Escribo estas breves líneas pues, concurso a concurso va creciendo en mí la necesidad de expresar una in-certidumbre que se va volviendo una constante en los juzgamientos. Mucho escuche hablar desde niño de las facultades maravillosas que nuestro caballo tiene en sus andares y que obedece básicamente a una facilidad para ganar terreno que, acompañado de esa cadencia, armonía y adornos daban como resultado una serie de características que nos pusieron en el mapa y nos colocaron en el sitial del mejor caballo de silla del mundo. Sin embargo a la fecha las situaciones en los concursos se van volviendo hostiles para que este tipo de caballos se desarrollen con naturalidad y puedan lucir sus atributos.Martin Hudtwalcker 1

Creo firmemente, que todas las características anterior-mente expuestas, a la fecha, deben ir acompañadas de la fortaleza e impulsión en el tren posterior que le permitan recorrer al caballo todos sus aires. De no ser así, todas las demás virtudes perderán su funcionalidad. Sin embargo, la velocidad a la que compiten los ejemplares en cancha nada hace por resaltar ni la impulsión de posteriores ni la cadencia del animal. Estas dos características discrepan en una palabra recientemente utilizada y que considero un tanto polémica: aceleración. La aceleración según definición física no es otra cosa que el cociente de la diferencia entre la velocidad inicial y final del caballo y el tiempo que le toma hacerlo. Dicho de otra manera, mientras menos se de-more un animal en apurar la marcha, mas aceleración tendrá. Es evidente que la impulsión tiene mucho que ver en esto ya que es lo que le permite al animal apurar, pero lo grave no está allí sino en que esta interviniendo-do el factor tiempo y ese es un elemento que nunca escuche en el ambiente de nuestro caballo. Estamos de acuerdo que el caballo debe impulsar hasta lograr su máximo grado de extensión pero no consideramos que el tiempo que se demore en hacerlo sea relevante, todo lo contrario, mientras más se demore en hacerlo mejor, pues estará demostrando que puede estirarse sin perder su cadencia. Este tipo de caballos lógicamente-te se toman más tiempo en estirarse pues dan un paso más largo y cadencioso. Por el contrario aquel animal que se demore menos será el que en menor tiempo re-corra su posterior, en definitiva, el que recorra menos y de una forma no tan elegante como la que nos ha caracterizado siempre. Es así que en un campo de juzgamiento en el que todos corren el caballo acelerador aparenta sacar una ventaja pues llega a su velocidad final en menos tiempo que el cadencioso, no significando esto que el otro no pueda hacerlo o tenga menos impulsión sino que se tomara el tiempo del animal de andar elegante y obtendrá su máxima velocidad producto de un estira-miento, mas no de una aceleración. Esta situación se ve agravada cuando el espectador asume que el animal que llego primero ha superado a su competidor y le brinda una ovación que puede perturbar la serenidad del jurado para emitir su decisión final.

Finalmente, demos en la cancha la facilidad al caballo de buen andar, cadencioso, armónico y con impulsión para que pueda lucirse. No alteremos su marcha haciéndolo correr a la fuerza, aquí no se trata de aquel que llega primero sino del que llega mejor. Asimismo utilicemos bien nuestros términos ya que la cadencia no tiene nada que ver con la falta de impulsión y mucho menos con la aceleración.

 Martín Hudtwalcker Pinilla.

 

ACCELERATION, IMPETUS AND RHYTHM

I am writing these short lines because, from show to show, the need of expressing an uncertainty is growing in me and is becoming a constant issue during the judgments. Since I was a child, I heard a lot of the wonderful faculties that our horse has in his gaits and which basically obeys to a facility of winning ground that, accompanied by that rhythm, harmony and adornments provided as a result a series of characteristics that placed us in the map and in the seat of honor of the best saddle horse worldwide. However, nowadays, situations in the shows are becoming hostile for this type of horses that may allow them to develop their attributes with naturalness and show off.Martin Hudtwalcker 1

I strongly believe that all of the above mentioned characteristics, to date, should be accompanied by the strength and drive in the hindquarters which will allow the horse to go all his airs. Otherwise, all other virtues will lose their functionality. However, the speed at which the animals compete on the ground does nothing to highlight the impetus of the back or rhythm of the animal. These two characteristics differ in a word recently used and which I consider somewhat controversial: acceleration. Acceleration according to a physical definition is simply the ratio of the difference between the initial and final speed of the horse and the time it takes him to do so. In other words, the less time an animal takes on hurrying the walk, it will have more acceleration. It is obvious that the impetus has a lot to do with this as it is what allows the animal to hurry, but the serious thing is not this but that the time factor is intervening and this is an element that I never heard in the environment relating to our horse. We agree that the horse should be driven to attain its maximum extension degree but we do not consider that the time it takes in doing so is relevant, on the contrary, the more time it takes in doing so the better, because it will be demonstrating that it can stretch without losing its rhythm. Naturally, this kind of horse takes more time in stretching as they have a longer and more rhythmical gait. On the contrary, the animal that takes less time in covering his back will definitely be the one that covers less ground and in a way not so elegant as the one that has always characterized us. Thus, in a judgment ground where everybody runs, the accelerating horse feigns it is taking advantage as it reaches its final speed in less time than the rhythmical one, without implying that the other will not be able to do so but it will take the time of the animal of elegant walk and will obtain its maximum speed, as a result of a stretching, but not of an acceleration. This situation is exacerbated when the spectator assumes that the animal that arrived first has surpassed its competitor and gives an ovation that may disturb the serenity of the jury to provide its final decision. Finally, let us ease in the ground the facility to the horse of good gait, rhythmical and with impetus, in order that he may show off. We should not alter his walk forcing him to run as it is not a matter of who arrives first but who arrives in better condition. Likewise, we should use well our terms as rhythm has nothing to do with the lack of impetus and even less, with the acceleration.

Martín Hudtwalcker Pinilla